Círculo Infantil Días de Infancia: Ser niños otra vez (+Fotos)

Círculo infantil

“¿Abuela, abuela qué pasaría/ si me cae una estrella en la cabeza?/ No temas, no temas niña mía/las  estrellas no hacen nada como eso/ Están para alumbrar el cielo…”, canta Mercedes a los pequeños mientras unos se retuercen intranquilos en el catre y otros juegan a contar luceros.

Ella no se detiene, sabe que el secreto está en la perseverancia, por eso sigue cantando ahora como educadora jubilada reincorporada con 25 años de experiencia.

Pero, desde el Círculo Infantil Días de Infancia, donde   Mercedes Figueroa Urquiola irradia su luz, otras mujeres vuelven a ser niñas para compartir un mundo de fantasías con sus príncipes enanos y celebrar el próximo 10 de abril el cumpleaños 46 de estas instituciones educativas en el país.

LA FIESTA DE LAS EDUCADORAS

Ubicado en el reparto Pastorita de la ciudad de Matanzas, dicho centro abrió sus puertas por primera vez en 1972, once años después de la inauguración oficial de los tres primeros círculos infantiles en Cuba.

“Desde entonces alcanzamos resultados satisfactorios como el privilegio de ser los primeros en la provincia en obtener la condición Héroes del Moncada, la cual mantenemos, aunque ahora bajo el nombre de Colectivo Martiano. Celebramos los logros de las docentes en concursos municipales y provinciales, así como  el galardón de vanguardia nacional, por tres años consecutivos”, enfatiza Nivia Alfonso de la Cruz, quien festeja su cumpleaños y 17 años al frente del centro.

Como ella los otros 59 trabajadores, 37 docentes y 22 de servicio, comprenden la responsabilidad confiada en sus manos. Velan cada nueva jornada porque los 211 seminternos de segundo a sexto año que integran la matrícula encuentren en esta casa un recodo de ilusiones.

Alfonso de la Cruz cuenta cómo incluso niños con rasgos de autismo u otras dificultades reciben la atención requerida hasta llegar a primer grado con todos los logros de esta etapa vencidos. A ello suma el interés prestado por la institución a la formación vocacional, de ahí que hoy tres de sus educadoras sean graduadas de la Escuela Formadora de Maestros captadas desde secundaria.

PARA UN PRÍNCIPE ENANO

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“El círculo funciona a través de los horarios de vida de los infantes y el objetivo fundamental es alcanzar su máximo desarrollo. Para ello ponemos en práctica distintas formas organizativas del proceso educativo que incluyen el juego, así como otras programadas de carácter instructivo y educativo: educación física, labores sencillas en el huerto o parcelas, etc.”, destaca Berkis Méndez Hernández, subdirectora.

“El de educación musical y danzaria, por ejemplo, contribuye al avance  de la voz, oído, rítmica y educación general de los pequeños. Me place mucho verlos cantar, bailar, trabajar con ellos y con su familia cuyo rol es esencial en esta etapa”, señala Yaquelín Román Contreras, educadora de tercero, cuarto y quinto años de vida y además encargada de impartirles Educación Musical.

MI REYECILLO

Festivales culturales deportivos y galas donde todos tienen igual participación, convidan a padres, abuelos y otros parientes, quienes en un inicio sienten temor de dejar a sus principitos en este lugar, pero, según las educadoras, después se marchan con la tranquilidad de confiarlos en buenas manos.

Para Mirta Luisa Ortiz Rodríguez, máster en Ciencias de la Educación Preescolar, también docente del círculo, la mayor satisfacción es enseñar a muchos de los hijos de quienes años atrás también fueron sus alumnos. “Me llena de alegría cuando me gritan maestra por la calle  y siento orgullo de ejercer una labor tan necesaria para la sociedad”.

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“Enseñarlos a sostener el lápiz a la par de otras cualidades motrices generales que los preparan para primer grado, guiarlos en sus juegos, verlos sonreír cada mañana nos llena de motivos para celebrar este diez de abril”, afirma Nayara Armengol González, educadora de Computación.

Pero detrás de cada maestra se encuentra también el trabajo constante de las cocineras, jardineros, de la enfermera Lourdes Cuellar y la administradora Marta Campillo Lorenzo, quien desde hace trece años desempeña esa función y junto al colectivo se empeña en garantizar el embellecimiento del centro y cuidado de la propiedad social.

Y es que el Círculo Infantil no es más que una casa grande de brazos alargados encargada de estrechar sonrisas. Una gran familia capaz de colorear sueños, irradiar amor y ofrecer a muchos la posibilidad de ser niños otra vez. (texto: Jeidy Suárez García, Fotos: Ramón Pacheco Salazar, Tomado de http://www.giron.cu)

 

 

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Acerca de quinqueniodeluz

Joven periodista cubana, enamorada de una bahía que lleva por nombre Matanzas.
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