Una mirada a la convivencia en Cuba:¡Ay, vecino!

vecinos

Más de un visitante foráneo ha quedado prendado de la calidez típica del pueblo cubano. Contrario a otras sociedades donde aún en la cercanía impera la distancia, en cualquier barrio de Cuba puedes encontrar un saludo mañanero, la invitación a una colada de café o la mano que auxilia en situaciones de urgencia.

Desde las memorias de nuestros abuelos nos llegan los relatos acerca de la convivencia vecinal. Tiempos en que la casa de al lado era una extensión de las familias sin atentar contra la necesaria intimidad.

“Dichos litigios nacen en los Tribunales Municipales Populares y transitan por el procedimiento ordinario, que tiene como característica diferentes trámites que permiten al juez apropiarse de todos los conocimientos expuestos por las partes de manera amplia. La mayoría de los mismos se registra en Cárdenas y Matanzas, sin obviar Jagüey Grande y Colón”.

Las Ordenanzas de Construcción rigen como norma auxiliar en estos procesos. Diseñadas tiempo atrás para la otrora Ciudad de La Habana, se han hecho extensivas a todo el país. A ello se suman la Ley 65 General de la Vivienda, con las normas complementarias que se han ido dictando, la Resolución Conjunta número 1 de 2016 del Ministerio de la Construcción y el Instituto de Planificación Física, así como las regulaciones urbanas de cada localidad.

Tras varios años de trabajo, los tribunales municipales dominan las características de las relaciones de vecindad en los territorios. Mientras en Perico sobresalen los procesos vinculados con el uso común de fosas, en Colón tienen origen por el empleo de pasajes o callejuelas.

En Cárdenas y Matanzas surgen por diversos factores: caída de agua desde los inmuebles superiores, modificaciones en viviendas antiguas, colocación de obstáculos en pasillos de uso común, apertura de oquedades en paredes medianeras, entre otros.

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Sin embargo, las querellas no se limitan solo a cuestiones de propiedades. Fetidez, ruidos intolerables y empleo de sustancias tóxicas también atentan contra el bienestar de quienes con viven a nuestro lado. A pesar de ello, pocos se deciden a denunciar de manera oficial estos inconvenientes.

El Código Civil Cubano data de 1987 y si bien las transformaciones sociales exigen su actualización, esta ley contempla resquicios para su adaptación a la modernidad, es allí donde intervienen las inmisiones.

“Es la manera que hemos encontrado de no dejar insatisfechas las peticiones de una parte en correspondencia con algo que les afecte. Considero que existe poca cultura al respecto.

Los afectados, si se trata del tema de los olores, acuden por lo general a Higiene y Epidemiología. Ello pudiera ser una alternativa y abstenerse del litigio, pero esta también es la vía”, alega Tellechea Segundo.

La especialista pondera que nunca es tarde para conciliar una solución. A raíz de diversas modificaciones en cuanto al tratamiento de tales temas, el Tribunal Supremo en el año 2012 dictó la Instrucción 217, la cual tiene como objetivo que el juez minimice la litigiosidad de los asuntos al propiciar un entendimiento sin necesidad de llevar el proceso hasta el final o por la vía condenatoria.

¿NOS ENTENDEREMOS?

 Sin ánimos de provocar una enemistad, Ana María Martín Piñero y su esposo alertaron a los moradores de la vivienda ubicada en los altos de su casa (reparto Reynold García) acerca de los ruidos de su carpintería y el polvo procedente de la misma.

“Hace 10 años que mi vecino abrió el taller para trabajar la madera y hacer artesanías. Hubo una época en que la jornada se extendía hasta la 1:00 a.m. y yo tenía a mi mamá enferma. En incontables ocasiones se habló con ellos para que lo retiraran. Fue entonces cuando comenzaron a trabajar solo hasta las 10:00 p.m., entre comillas, porque muchas veces mi esposo subió para decirles “basta ya”.

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Con el deseo de vivir una vejez tranquila, el matrimonio acudió a diferentes instancias en busca de respuestas e, incluso, comunicaron su queja a la sección Cartas a la Dirección del periódico Granma, pues parecía que jamás llegarían las respuestas.

Después de que su misiva salió a la palestra pública, recibió la visita de una comisión integrada por la DIS, el Citma, Higiene y Epidemiología, entre otros. Desde entonces, la carpintería quedó detenida temporalmente, pero aún no ha recibido una explicación oficial que dé por concluido el problema.

¿Qué sucederá ahora?, se pregunta Ana María, quien también aclara que su intención no es perjudicar a los vecinos, sino convivir en un ambiente de serenidad.

Exigir el cumplimiento de las normas ambientales e higiénico-sanitarias, prevenir, escuchar y viabilizar respuestas oportunas, resultan obligaciones de las instituciones y organismos. Las dilaciones exacerban aún más los conflictos y promueven la falta de credibilidad en las entidades implicadas.

Al mismo tiempo, urge desarrollar campañas informativas para la socialización de deberes, derechos y leyes que amparan a los ciudadanos.

 DEBERÍAS SABER…

 Quizás, disfrutas la apacible sombra del frondoso árbol que crece en tu jardín. Pero más allá de la cerca, puede que alguien sufra el constante caer de hojas secas sobre sus predios.

Si eres víctima o victimario de esta situación, deberías conocer lo estipulado por el Código Civil.

Según el artículo 174.1, el titular de un inmueble tiene derecho a reclamar que se corten las raíces, ramas y frutos extendidos sobre su espacio. Después de transcurrir siete días de la notificación, si el propietario del árbol no cumplió con esa de manda, el perjudicado puede adueñarse de los frutos, ramas o raíces.

Convivir en sociedad implica compartir construcciones. Aunque esa proximidad no necesariamente quebranta el sosiego de los vecinos, en ocasiones la vida privada de uno u otro puede verse amenazada por la trasgresión de límites de propiedad.

En la actualidad, más de una historia humanista constata la continuidad de esta tradición. Sin embargo, junto a las transformaciones económicas y sociales crece un panorama donde emergen relaciones de vecindad marcadas por la intolerancia e indiferencia.

DEL BARRIO AL TRIBUNAL
Cuando el entendimiento entre ambas partes no es suficiente para sellar un conflicto, el proceso se extiende a los tribunales y comienza una disputa que parece, a veces, interminable.

La especialista en Derecho Civil, Patrimonial y de Familia Nubia Tellechea Segundo, presidenta de la Sala Civil, Administrativo y Popular del Tribunal Provincial, lidia frecuentemente con estos casos.

“En lo que va de año suman 127 litigios correspondientes a procesos sobre Limitaciones derivadas de las relaciones de vecindad. Durante este, las personas deben demostrar que la acción realizada por su vecino le perturba en el uso y disfrute de su predio. No hay una norma especial, solo el Código Civil Cubano en sus artículos 170 y siguientes regula los derechos y obligaciones entre los propietarios de inmuebles colindantes”.

Diversos resultan los motivos que suscitan las demandas, sobre todo asociados a la ejecución de labores constructivas no autorizadas.

Bárbara Socorro Blanco, arquitecta y especialista en urbanismo, de la Dirección Provincial de Planificación Física, enfatiza que el elemento que divide las propiedades les pertenece a ambos por igual. “En paredes o muros medianeros, el copropietario no puede abrir ventanas o realizar otras acciones sin autorización del otro”.

Tanto en la ciudad de Cárdenas como en el centro histórico de Matanzas, sitios donde prima la arquitectura neoclásica, suele ser frecuente que una pared marque la división entre dos viviendas. No así en otras comunidades, donde la generalidad de las casas posee jardín y pasillos laterales.

“Las regulaciones urbanas se dividen por zonas. Se establecen en dependencia de las características de los lugares. Normalmente, la separación mínima entre el lindero y la casa oscila entre 75 cm y 1.50 m, según el área.

“Además, conviene prestar atención a las normas en torno a la línea de fabricación de fachada. Por ejemplo, si el certificado de regulaciones urbanas exige un jardín de 3 m de largo, el cliente está obligado a respetarlo”, advierte la arquitecta.

Desde las alturas también puede arraigarse la indiferencia ajena. Bien lo sabrán quienes habitan edificios multifamiliares. Allí, en la estrechez de los balcones, una pieza recién lavada quizás recibió el agua sucia de un intenso baldeo.

De acuerdo con el Código Civil, el inquilino del plano inferior no está obligado a permitir el paso de las aguas si provienen de una obra construida por el hombre. Al mismo tiempo, no puede realizar labores constructivas que impidan el descenso de las mismas.

 HISTORIAS DEL BUEN VECINO

 En la calle Manzano, entre Zaragoza y Manzaneda, un taller de artesanía es referencia para la comunidad. El Grupo Palma no solo se esmera en sus creaciones artesanales, sino en contribuir al embellecimiento de la cuadra y de centros aledaños.

“Colaboramos con las actividades del CDR sobre todo en fechas significativas. Hemos garantizado no solo la pintura de las fachadas, sino la mano de obra. Los vecinos siempre se han sumado a nuestras iniciativas”, comenta Víctor Manuel Hernández Rodríguez, miembro del proyecto.

La unidad entre los vecinos no es una utopía. Eso sí, para alcanzarla es necesario abandonar los impulsos, el egoísmo y las manifestaciones individualistas. Situarnos en el lugar de quienes comparten nuestro mismo espacio es sinónimo de humanidad y sensibilidad.

Bien lo entiende Rosamaría González Cuesta, quien quedó marcada por un imprevisto que acaeció durante el Periodo Especial, en una noche de apagón. Su hija de un año convulsionó por la fiebre alta. De inmediato apareció un vehículo para trasladarla al hospital. Pero una vez allí, la madre recordó haber dejado la casa abierta. Ya no había remedio. A la mañana siguiente, encontró su vivienda cerrada y a buen resguardo. Por ello, Rosamaría agradece el gesto del matrimonio que reside en la puerta continua. Desde entonces, jamás se cansa de repetirle a sus hijas: “Traten a sus vecinos como familia”. (Por Lianet Fundora y Gabriela González González)

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Acerca de quinqueniodeluz

Joven periodista cubana, enamorada de una bahía que lleva por nombre Matanzas.
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